Delay Dealer: un sentido homenaje

Haciendo un bravo esfuerzo por despersonalizarme de esta nota -como seguramente lo haría un buen crítico de una revista de música al hablar de alguna de sus propias bandas (existe eso??)-, quería yo, El Porra, al casi cumplirse cinco años del lanzamiento del primer disco, hacer un sentido homenaje a una banda, o llámese proyecto musical, que creo, generó todo tipo de hermosos movimientos emocionales en las no taaaantas personas que la escucharon y, sobre todo, en las personas que formaron parte de este proyecto tan intenso y numeroso.

LA HISTORIA DE DELAY DEALER

Delay Delaer se funda, sin querer, al igual que la ciudad que la acunaba, Rosario, casi porque lo ameritaba ya algo tan armado. Nadie plantó la banderita y dijo “esto es Delay Dealer, señores!”, ni mucho menos. Esto sucede por error, una noche de primavera del 2008, todavía con cierto frío.
En eso, se reencuentran tres viejos amigos, años ya sin verse, todos músicos, todos vegetarianos, todos militantes del Hazlo Tu Mismo y en constante actividad artística.

Agosto Zabala en el Porronett Wokshop
Agosto Zabala en el Porronett Wokshop

En eso Esteban y Marvin Porronett estaban presentando algunos temas de su interminable disco “Música Para Sordos y bebés ke Chillan” en una vieja radio de la ciudad. Agosto Zabala, cansado y quejoso por sus malas condiciones de trabajo, operaba atrás de los controles. Al verse los tres, recuerdan aquellas andanzas de antaño con litros de whisky Doble B (o Whisky W) y sátiros que acosaban colegialas en el parque españa por las noches de verano del 2002.
Agosto Zabala tenía una banda zarpadísima: De Kalambres. Esteban y Marvin estaban terminando un disco que venía llevando ya unos seis años de locuras volcadas al Acid 4 (software multipista poco ortodoxo) y delirios con plantas mágicas e instrumentos informales y samples varios.
Les pareció a los tres muy buena idea la de juntarse a zapar y grabar sesiones de improvisación en trío de bajo, guitarra y sintetizador con bases de batería secuenciadas. La idea común era hacer dub y “lo que pinte en el momento”.
Aguantando al “Rulo” (Zabala) mientras esperaba al bondi y temblaba (luego nos anotició de que había padecido una extraña enfermedad dada por radicada), se apuntó una cita en el estudio casero en ruinas del Porra -el viejo Porronett Workshop– y así, los tres individuos ávidos de dub y fusiones de sonidos psicotrópicos, quedaban en juntarse unos cinco días depués. Agosto Zabala nunca asistió por causa de esa extraña enfermedad antes mencionada. En vez de él, aparece Matías “El Piscui” Barreiro, pero de casualidad: había pinchado la bici a tres cuadras de ahí y necesitaba dejarla hasta el día próximo.
El Piscui siempre había sido un virtuoso guitarrista y destacado compositor, así que fue reclutado inmediatamente, y en ese mismo momento, en una sola toma de cada track (33 tracks en total), se hizo “Shelter for Rotten minds“, sumándole luego tres bajos de Agosto Zabala.Colectivo Delay Dealer, Rosario, 2008
De ahí a tener un disco terminado con tantas personas invitadas, tantos viajes de por medio y la separación territorial de la banda, pasaron solamente dos años. Un par de mundos concéntricos que giran y mutan permanentemente…

Se volvió adictivo juntarse a grabar improvisaciones y después darles forma de tema.
Vino un verano, un otoño, un invierno y ya había doce temas en proceso.
Intervinieron Maximiliano Lingotti con su bandoneón mágico, La Negra Lucía Cerfoglio con voces casi étnicas, un par de personas que justo pasaban, como Viridiana Zenobi, Juan Bruno, Yamila Cartas, el gran Popono Romero, Marcos Chiarito, Manu Corvalán, Nicolás Cipullo, Octavio Mireti -éste último, en varias ocasiones- y el siempre omnipresente Guillermo Ponzonia.
Se cocinó, se envío al estudio Wasabi del Edu Vignoli y ahí se decoró con topping y una amapola salpicada de datura en su impecable masterización.
Ahí salió el “Volumen 1“, muchos meses después de que el Piscui abandonara la ciudad para forjar una vida en un pueblo de Euskadi, al otro lado del mundo. Su participación seguiría siendo imprescindible vía internet en el segundo disco.
Marvin se casó, de alguna extraña manera desapareció de nuestro círculo de amigos. No supimos de él por varios años.

El “Volumen 2” se grabó integramente en un estado de melancolía profunda o intensos suspiros de refleción, según lo acordado antes de empezarlo. Creo, personalmente, que refleja ambas sensaciones al oírlo…
Se comenzó en octubre del 2009, dos meses antes de la partida del Piscui, cinco meses antes de la boda de Marvin.
Se cortó la luz durante la grabación de un tema, “Blackout metrópolis“, de ahí viene el nombre. Éste no llegó a integrar el segundo volumen, por lo que permanece inédito hasta próximo delirio de alguno de los autores.

Agosto Zabala, Guillermo Ponzonia, Esteban Porronett
Agosto Zabala, Guillermo Ponzonia, Esteban Porronett

Esa nochecita, los cuatro Delay Dealers salieron a tocar a la vereda con dos guitarras, un derbake y una melódica de dos cotavas, sidra fría en mano y una cerveza de cuatro pesos. En ese instante se compusieron loops para el segundo disco, el cual se retomaría en el otoño posterior (ahí se inició la grabación de “Otoño en Venus“, dígase segunda parte de “Primavera en Marte (o Martes primavera)“, rompehielo del segundo álbum, con la voz de Lucy Diamond, en ese momento, pareja del loco que escribe). En pocos días, se completaron dos temas en suite donde aparece la voz de Carla Rosso recitando unos versos sueltos de Esteban Porronett.

Con el Piscui en el País Vasco, Marvin en la tierra de Nunca Jamás y Esteban Porronett en Holanda, el 2010 no produjo nada más que idas y venidas, desencuentros y hedonismo.
Se completaron algunas viejas ideas y el segundo volumen iba a estar listo pronto, cuando les diera ganas de juntarse a grabar en dúo a Zabala y Porronett.

Una curiosidad, si así la llamase un optimista picarezco, es que el volumen 2 y el que iba a ser el volumen 3, se compusieron, grabaron y mezclaron en simultaneo, como muchos otros discos de otros proyectos de los autores. El Volumen 3, hasta hoy, jamás vio la luz…
Se encuentran vagando pro la internet, algunos extractos de éste, tales como el video de “Aedes Aegypti“, el tema mencionado antes, “Blackout Metropolis”; el video del “Hass Dub”, titulado éste como “Dum la nakto“, éstos dos últimos, creados por el grupo de videoartistas “Delay Dealer Videogroup” (Zabala, Porronett, Barreiro, Álvarez, Ponzonia). Seguramente hay algo más por ahí que olvidamos completamente… Vale escuchar este hemroso tema, “Nuestros días en Neptuno“, con la voz de la gran artista plástica Sol Savoretti (AKA María Felina) recitando un poema de Agosto Zabala.

Delay Dealer posterDelay Dealer tocó solamente una vez en vivo, pero la formación fue casi aleatoria, debido a que Zabala se negaba a llevar al escenario dicho proyecto musical, pero no se oponía a la idea del Porra, así que Octavio Mireti reemplazó en el bajo a Agosto Zabala, sumándose en guitarra Facundo Villegas y en trompeta Eduardo Vignoli.
Esta única ocasión se dio en el legendario bar de Manu, el ya borrado de los libros de historia “Guardalavaca Bar” de calle Mendoza y Larpida.
A este show concurrieron sólo unas treinta personas, además del mínimo personal del bar, contando a un grupo de feriantes de diseño de indumentaria que desarmaban sus puestos mientras se deba el show.

Una vez, en la radio Gran Rosario, el periodista Gustavo Lowden me preguntó si Delay Dealer era “la banda que nunca fue”. Yo le respondí que “ahora las bandas son así, y las del futuro van a ser mucho más así. Los discos están ahí. Hay fotos, hay videos. La banda es eso, no una Banda, no como las de antes, que tenían que gastar fortunas en salas de ensayo y subirse a mil escenarios a perder plata en tocar para unas cien personas que en dos o tres años, se olvidarán de todo”.

Bandas como Delay Dealer, las hay miles! Existen y dejan de existir todo el tiempo. Lo que subsiste es la filosofía, el amor y el arte: el Hazlo tu mismo (D.I.Y., Do it Yourself), la autogestión, el amor por la creación propia y la espontaneidad.

Internet devastó las fronteras de la propiedad intelectual -en buena hora!- y ahora somos libres de la industria, si queremos, pero debemos recordar cómo eran las cosas antes de la revolución industrial: eran auténticas y efímeras, no se volvían productos de producción y consumo masivo.
Sin el cotillón de la megaproducción, somos eso: seres efímeros. Nuestro arte también debería serlo, pero de todas formas, perdurarán un poco las emociones que generamos y transmitimos con eso que hacemos.

Yo me puse a escribir todo esto porque, esta mañana, en el laburo, escuché tres temas seguidos de Delay Dealer y se me cayó un lagrimón. Me abstraje. No era mi banda, era la banda de alguno amigos, quizás. Los disfruté. Eso es el arte.
Así que agarrá una computadora o un papel y ponete a transmitir cosas! Por ahora es gratis y es legal. Después, no sabemos.

Esteban Porronett
Esteban Porronett en el Porronett Workshop, 2009
Porronett, Barreiro, Mireti, enero 2009
Porronett, Barreiro, Mireti, enero 2009
Matías Barreiro en el Porronett Workshop
Matías Barreiro en el Porronett Workshop
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