Oda al sol del mediodía

Los domingos Soy,
mis manos y sus rayos de luz de invierno,
con sus uñas claras que acarician.

El sol sale de mis tetas al cielo.
Me veo al revés,
desde mis pies
con mi cara por horizonte.
En esta cama maldita las cosas son así.

Yo tan joven y tan sana…
Tan poco inocente.
-inocencia es algo que inventaron para los perversos

Los mediodías ilustran las ganas de ser viva:
entre volátil y pedestre,
una madre de la humanidad,
17 años, floto por sobre el suelo.

La masa me ignora cuando no me necesita.
A veces soy un objeto de culto
(no saben que porto la esencia de la vida).

Los domingos Soy, mis manos que hacen magia
y mi cuerpo que crea

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